domingo, 18 de marzo de 2007

Koncerthaus Wien




¡Qué guapo eeeree!!





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Embajada de España en Viena






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Ensayo de la Vida Breve en Koncerthaus

Homenaje a John Williams




10 de Abril de 2011


JOHN WILLIAMS EN MADRID: CRONICA CONCIERTO

Auditorio Nacional de Música de Madrid. Orquesta y Coro Nacionales de España. Director: George Pehlivanian.


Madrid. Domingo 10 de Abril del 2011
11:30 a.m. Aforo Completo


PROGRAMA

I

The Raiders March (Raiders of the Lost Ark, 1981) 
Harry Potter and the Sorcerer's Stone (2001) Suite: 

-Hedwig's Theme
-Sorcerer's Stone 
-Nimbus 2000
-Harry's Wondrous World

Jurassic Park (1993)
The Lost World: Jurassic Park (1997)

 II

Star Wars Suite (1977-2005)
I. Main Title                    VII. Anakin's Theme 
II. Princess Leia's Theme VIII. The Adventures of Jar Jar
III. Cantina Band             IX. Duel of the Fates
IV. The Imperial March   X. Across the Stars 
V. Yoda's Theme             XI. Battle of the Heroes


Éxito absoluto. No suele ser habitual que la OCNE provoque semejante cantidad de apasionados aplausos. 

Esto se debe, sin lugar a dudas, a John Williams. Uno de los pocos compositores que logran semejante 
reacción entre los asistentes. El público estuvo totálmente entregado a esta magistral música 
desde el principio hasta el final del concierto.


Algunos personajes de Star Wars dieron la bienvenida al público asistente, tanto en la puerta principal 

como en la entrada del auditorio, durante los minutos previos al comienzo del concierto. La sala sinfónica 
se mostraba rebosante de público. Al igual que en el ensayo general muchos niños disfrutaron del concierto. 
Esto demuestra, una vez más, que este tipo de obras sinfónicas cinematográficas son una maravillosa 
manera de introducir a los mas pequeños en el terreno de la llamada música clásica.


El concierto comenzó con The Raiders March y desde ese instante pude comprobar el notable cambio 

de actitud de la ONE y Pehlivanian con respecto al ensayo general del día anterior. Puede parecer sutil 
pero fue tangible el considerable aumento de calidad de todos los músicos que, esta vez, ofrecieron un 
gran aporte de técnica y musicalidad. Conforme pasaban los minutos pude comprobar gustosamente 
como la ONE y Pehlivanian, cuando quieren, pueden dar mucho mas de sí.


Después de una estupenda interpretación de Indiana Jones llegó el momento de la Suite de Harry Potter

En Hedwig's Theme la orquesta mostró una sobrada solvencia técnica en todas sus secciones y demostró  
una destacable calidad interpretativa. Después deSorcerer's Stone, pieza de poca lucidez orquestal debido
 a su lineal construcción melódica e instrumental, Pehlivanian tomó magistralmente las riendas de la 
sección de maderas en Nimbus 2000. Finalmente Harry's Wondrous World sirvió de fabulosa guinda en
 una suite que,  aunque ejemplarmente interpretada por la ONE, pecó de un elevado tempo. Fue una 
estupenda interpretación, únicamente ciertos ritardandos y accelerandos estuvieron fuera de lugar. 
De todas formas esto es cuestión de gustos. Si comparamos la grabación original con la versión de 
Pehlivanian, podemos apreciar estos cambios de tempo a los que hago referencia.


Una vez finalizada la Suite de Harry Potter, llegó el momento de Jurassic Park. Soberbiamente dirigidos

 por Pehlivanian, la orquesta estuvo fabulosa. Los metales ofrecieron fuerza, decisión y sobretodo limpieza. 
No olvidemos que una buena sección de metal es fundamental dentro del repertorio williamsiano. Esta obra
 dió paso a The Lost World. Aquí Pehlivanian dirigió a los músicos con la agresividad necesaria, sobretodo 
a la sección de percusión, y supo transmitir el carácter primitivo y visceral que la obra requiere. La pieza 
dió por terminada la primera parte del concierto. Una primera avalancha de aplausos hizo vibrar al 
Auditorio Nacional. El éxito estaba asegurado.


La segunda parte del concierto estuvo dedicada íntegramente a Star Wars. Un total de once piezas 

sirvieron para realizar un fabuloso recorrido musical por los seis films. De las seis partituras, 
El Retorno del Jedi fue la ausente. Sin embargo, gracias a las vibrantes interpretaciones de la 
ONE, pudimos olvidar semejante ausencia y sentirnos orgullosos de nuestra orquesta y coro nacional.


Los errores y la falta de precisión, algo que ocurrió el día anterior, desaparecieron por completo en 

este maravilloso concierto. El solo de trompa en Princess Leia's Themefue ejecutado notablemente y 
los Main Title demostraron que la ONE, si se lo propone, no tiene nada que envidiar a otras grandes 
formaciones. Asimismo, una vez concluido Princess Leia's Theme, la orquesta y Pehlivanian dieron 
paso a una pequeña formación. Esta fue creada exclusivamente para interpretar Cantina Band
Al concluir la obra, el público aplaudió efusivamente. Personálmente, adjudico gran parte de los 
aplausos a la enorme popularidad de la pieza. Los músicos realizaron una buena interpretación,
 pero nada más.


Pehlivanian nos ofreció una impecable interpretación de La Marcha Imperial. Todas las secciones 

de la orquesta estuvieron formidables. La empatía de Pehlivanian hacia esta obra se hizo patente. 
El aire ominoso y marcial de la pieza pudo ser captado a la perfección. Vertiginoso y soberbio 
pasaje final de la cuerda.


Después de una estupenda versión de Yoda's Theme, la ONE se adentró en la música del episodio I.

 La primera pieza fue The Flag Parade y a Pehlivanian se le notaba que estaba disfrutando. 
La enorme influencia de Miklos Rozsa, más concretamente Ben-Hur, puede apreciarse en las 
fanfarrias de metal y el estilo de la obra. Una interpretación de altísima calidad.


La sección de cuerda se mostró apasionada y dramática en Anakin's Theme. Esto fue debido a 

que Pehlivanian, en muchas ocasiones a lo largo del concierto, gesticulaba muy teatralmente a 
esta sección. Gracias a esto, supo sacar jugo de toda la cuerda en esta obra. Una vez mas, otra 
gran interpretación de la orquesta. Esta dió paso a The Adventures of Jar Jar, música cómica 
con abuntante uso de las maderas. Una especie de Scherzo impecablemente dirigido por Pehlivanian.


Uno de los momentos cumbre fue Duel of the Fates. Las voces del CNE estuvieron empastadas 

y potentes. Pehlivanian dirigió la obra con carácter y decisión. La OCNE nos regaló uno de 
los mejores momentos de esta segunda parte. Tanto es así, que Duel of the Fates fue la obra 
repetida al finál del concierto. La lluvia de aplausos demostró la calidad de esta interpretación.


Antes de volver a participar el coro, Across the Stars ejerció de interludio lírico y romántico. 

Una vez mas la cuerda y los metales fueron ejemplares. Esta pieza, además de su intencionado 
románticismo necesita una interpretación épica. Pehlivanian supo transmitir las intenciones 
de Williams al concebir esta obra.


Battle of the Heroes puso nuevamente a prueba las capacidades del coro y al orquesta. Las violas 

al inicio y final de la obra realizaron un gran trabajo. Las voces del CNE fueron , por segunda vez, 
los protagonistas del concierto. La OCNE y Pehlivanian realizaron un extraordinario trabajo. 
Podía palparse la emoción en la sala. Nada mas terminar la segunda parte, el auditorio nacional 
estalló en aplausos. Muchos de nosotros nos pusimos en pie. Un público entregado que pedía mas.


Pehlivanian y la OCNE, después de varias tormentas de aplausos, nos deleitaron nuevamente con

 Duel of the Fates. Después del primer bis llegó la locura. Un caudaloso mar de aplausos y bravos 
inundaron el auditorio. El propio Pehlivanian se mostró, en mas de una ocasión, asombrado y 
agradecido. Los músicos de la OCNE no daban crédito a semejante borrachera de éxito.


El verdadero final fue Hymn to the Fallen. Esta obra, fuera de programa, resultó ser toda una 

sorpresa para los que no asistieron al ensayo general. El público estaba encantado. Esto 
demuestra que los organizadores, al programar música de John Williams, acertaron de lleno.
 Bellísimo y solemne broche de oro para un gran concierto. Un rotundo éxito. 















Orquesta y Coro Nacionales de España convence al exigente público vienés

Viena, 16 mar (EFE).- Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) convenció anoche al exigente público en el Konzerthaus vienés con un programa clásico de Manuel de Falla, "El amor brujo" y "La vida breve", dirigidos ambos por Josep Pons.
Con una sala prácticamente llena, Pons, que también es director artístico de este conjunto, llevó con un aplomo ampliamente reconocido por la audiencia, la suite del ballet del compositor español en su versión de 1925 y contó con la cantaora Carmen Linares.
En la segunda parte, la orquesta y el coro interpretaron la versión de concierto de "La vida breve", con la soprano Ana Ibarra en el papel de Salud, César Hernández en el de Paco y el barítono Enrique Baquerizo como el Tío Sarvaor, que cosecharon largos aplausos.
Pons tuvo que ofrecer un bis al final de este concierto en el Konzerthaus, que forma parte de una gira de la Orquesta y Coro Nacionales de España, que en marzo les ha llevado también a las ciudades germanas de Hanover, Düsseldorf, Bielefeld, Colonia y Fráncfort.
Al término de la actuación, Josep Pons se mostró muy complacido por el cálido recibimiento dado por el público a un género al que está poco acostumbrado y expresó su deseo de poder volver a esta capital de gran tradición musical para dirigir una de sus principales orquestas con obras de conocidos compositores, como Schönberg.
Para diciembre de 2007, Pons dijo que tiene prevista una gira por China con la Orquesta Nacional.
Por su parte, la directora del Coro Nacional, Mireia Barrera, se mostró un tanto sorprendida por la excelente acogida deparada en Viena al coro español en "La vida breve" dentro del programa europeo de este grupo, que en septiembre actuará en Dresde (Alemania) y Bucarest.
Barrera destacó la relevancia del proyecto del Ministerio español de Cultura de dar completa autonomía al coro, posiblemente a partir de mediados de este año, y separarlo de la Orquesta Nacional, lo que le permitirá elegir en el futuro a la orquesta que más se ajuste a sus programa artístico.
Al margen de la voluntad de mejorar constantemente la calidad de un conjunto musical con un centenar de voces, la directora subrayó la necesidad de un cambio generacional en un coro, cuya edad media es de 52 años.
El coro tenía en el programa para hoy en la Votivkirche, una iglesia católica del centro de Viena, tres motetes para coro y órgano del compositor austríaco Anton Bruckner con el tenor Fernando Aguilera, como conclusión de esta gira con siete actuaciones en Alemania y Austria. EFE rs/chw/jac



“La vida breve” más jonda

José Mercé y Lola Greco ponen el cante y el baile en esta ópera de aire andaluz que hoy se estrena en el Maestranza • La mezzo Nancy Fabiola Herrera y el tenor Vicente Ombuena dan vida a Salud y Paco

Un elenco extraordinario -integrado por primeras figuras de la ópera, el baile, el cante y la guitarra flamenca- acompaña esta noche y mañana a la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) en La vida breve, el espectáculo que alza el telón de la temporada en el Teatro de la Maestranza (a las 20:30). Y es que la primera coproducción entre la Sinfónica y la Bienal reúne en el cartel a dos de las voces españolas más internacionales: el cantaor jerezano José Merce y la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera, considerada por la crítica la gran heredera de Teresa Berganza. La presencia de los bailaores Lola Greco y Francisco Velasco es otro de los alicientes flamencos de este montaje dirigido por el maestro Pedro Halffter.

El director de la Sinfónica de Sevilla aseguró ayer, en la presentación del espectáculo, que su versión de La vida breve "ha tratado de acercarse a la intención original de Manuel de Falla", quien ambientó esta historia de muerte y amor, de pobres y ricos, en la Granada de principios del siglo XX. "Hemos partido de la base de que la partitura es un guión y por ello pensamos que es mejor incluir a un cantaor auténtico que en las intervenciones haga una parte flamenca auténtica", declaró Halffter.

El elegido ha sido el jerezano José Mercé, a quien Halftter ha indicado que "cantará en el lugar preciso marcado por Falla, en el tono que le viene dado por la Orquesta, y a partir de ahí él y Moraíto tendrán cierta libertad artística y capacidad para improvisar".

Serán tres las intervenciones de Mercé en La vida breve, dos de ellas previas a la primera danza. Ayer por la tarde tuvo lugar su encuentro con Nancy Fabiola Herrera y con Lola Greco, cuyo baile estilizado tendrá que enfrentarse al reducido espacio que dejará libre en esta versión en concierto -que no escenificada- el elenco, incluido el Coro Nacional de España. Nancy y Lola Greco comentaban sus muchas ganas de verse y oírse, conscientes de la oportunidad única de reunir a semejantes figuras sobre un escenario, ya que de momento, tras la Bienal, esta coproducción no tiene comprometida ninguna gira o representación.

"La vida breve" supone una simbiosis perfecta entre la ópera y la música popular, por eso la ROSS ha buscado los colores más sutiles de la partitura de Falla, que se inspiró para componerla en un collage de autores, como Debussy, el preludio de Los Maestros Cantores de Wagner o la propia Tristán e Isolda", concluyó Halffter. Las voces de Vicente Ombuena (en el rol de Paco), Marina Pardo, Aurora Gómez, Alfredo García, Simón Orfila y Gustavo Peña completan este ambicioso cartel.

Charo Ramos, Sevilla



Falla hubiera merecido algo más

No siempre uno más uno más uno y más uno es cuatro. Es decir, contar con elementos individuales de calidad no siempre garantiza la calidad del conjunto. Se ha perdido la oportunidad histórica de presentar en Sevilla por primera vez "La vida breve" en su totalidad, es decir, escenificada, pues hasta ahora sólo la hemos conocido por aquí en versión de concierto, la última de las cuales contempló la despedida a la francesa de Klaus Weisse durante los ensayos.

Había voluntad por parte de la dirección artística de este programa de abono de reconstruir en su integridad las intenciones de Falla, integrando en su partitura cante y baile. Y buenos mimbres no faltaron. José Mercé se arrancó por cantiñas, soleás por bulerías y seguiriyas, con la voz más en su sitio en el tercer caso, pero las letras no tenían nada que ver con el momento dramático en que se insertaban, mientras que su situación en un extremo del escenario no propició su imbricación con el conjunto.

Por otra parte, fue un auténtico desperdicio traerse a una bailaora de la garra escénica de Lola Greco y a un bailaor de la pureza técnica de Fran Velasco para dejarles un estrecho pasillo en medio del escenario, embutidos entre coro y orquesta. El resultado es que no se les veía de cintura para abajo y que apenas si pudieron cruzarse ni bracear con desahogo. Y otra cosa: si los bailaores se van a acompañar de los palillos, sobran las castañuelas de la orquesta porque entran casi siempre en conflicto, no se acompasan y crean un exceso tímbrico. En la primera danza, por último, hubo momentos en que el taconeo no se acopló con el ritmo que marcaba la orquesta, lo que evidencia, conociendo la categoría de los bailaores, una falta de ensayos que hubiese encontrado otra disposición espacial más favorable para ellos, aunque con todo, la opción por la versión de concierto deja poco margen de distribución espacial. Una posible solución hubiese sido reducir el conjunto instrumental (casi el doble del que hubiese pensado Falla) y el coral, con la consecuente ganancia de espacio.

Pedro Halffter demostró su familiaridad, literalmente hablando, con esta partitura, que tanto conociesen sus tíos abuelos y que tanto han dirigido tanto su padre Cristóbal como él mismo. Su concepto del sonido orquestal sigue siendo el fundamentado más en la brillantez que en la transparencia, más en el impacto dinámico que en la homogeneidad de concepto. Especialmente en la primera escena, hubo alguna caída momentánea de tensión que achaco a la ausencia de escenificación, pero que pronto, una vez que hizo su aparición Salud, derivó hacia una dirección rebosante de energía y fuerza, marcando con ahínco los contrastes dinámicos. Así, la famosa danza sonó de manera espectacular de manos de una sinfónica en muy buen estado, salvo el triste y desangelado solo de violonchelo.

Un gran nivel mostró el Coro Nacional de España. Excepto los primeros compases de las voces masculinas, con ataques irregulares en pianissimo, el resto de sus intervenciones empastaron con gran calidad con la orquesta.

Vocalmente sólo hubo un nombre: Nancy Fabiola Herrera. Considerando que era su debut en el papel resulta asombroso el grado de identificación vocal y dramática con el personaje de Salud. Va a ser, sin lugar a dudas, la Salud de referencia en cuanto lime las puntuales tiranteces de las notas superiores. La voz es de una belleza arrebatadora , con un centro que desarma merced a su densidad y profundidad. Y su fraseo matizado hasta el mínimo detalle conmueve sin necesidad de actuar por su desagarro y su pasión. Ombuena puso sus acentos heroicos al servicio de un dúo de una enorme fuerza, aunque su voz no conseguía alcanzar la de Herrera. Marina Pardo, aunque engolada, fue una abuela de voz contundente, como impactante fue el Sarvaor de Orfila (pena que cantase con la partitura en la mano). Peña sonó muy plano y nasal y a García no se le entendió nada por la emisión tan oscura que mostró.

Andrés Moreno Mengíbar

http://www.diariodesevilla.es/article/bienaldeflamenco/226077/esta/opera/falla/retrata/como/pocas/sentir/y/la/cultura/sur.html

Music Review New York Philharmonic

Emotional Rainbow (Hoping for Green)
By VIVIEN SCHWEITZER

After composing “La Vida Breve” (“The Brief Life”), Manuel de Falla wrote that he had both poetic and pragmatic goals for the opera: to make money while evoking sentiments of “fear and joy, of hope and torment, of life and death, of exultation and depression.”

Given that the premiere of this piece of Spanish verismo was delayed for eight years after its completion in 1905, Falla probably didn’t initially make much money. He did invoke a spectrum of operatic emotions in his first significant work, although that was not always convincingly conveyed in a semistaged performance by the New York Philarmonic on Thursday at Avery Fisher Hall.
Falla wrote “La Vida Breve” after composing six zarzuelas, only one of which was staged. He integrated “Cante Jondo” (“Deep Song”) in the work, which won an opera competition sponsored by the Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. The prize included a staging of the opera, but the work didn’t receive its world premiere until 1913, in a French translation in Nice, France.
The plot involves Salud, a beautiful young Gypsy who is in love with Paco. She is unaware (although her grandmother and uncle know) that he plans to marry Carmela, a woman from his own class. Salud eventually confronts Paco at the wedding and dies in front of him.
Rafael Frühbeck de Burgos conducted a detailed, evocatively shaped performance that illuminated the Andalusian flavors of the score. The Coro Nacional de España sang vibrantly, although the soloists were less memorable. María Rodríguez sang with a bright but hard-edged soprano as Salud, the most developed role.
The tenor Vicente Ombuena as Paco, the mezzo-soprano Marina Pardo as the grandmother, and the bass Josep Miquel Ramón as Tío Sarvaor sometimes had trouble projecting. Gustavo Peña sang with a clear, bright tenor as the Voz de la Fragua (Voice of the Forge), his voice projecting well from the back of the stage.
The highlights of the evening were the flamenco singing and dancing. Pedro Sanz offered an intense, evocative solo as the Cantaor, accompanied by the guitarist Pablo Sáinz Villegas. The dancer Nuria Pomares, in a long red dress and shawl, performed mesmerizing flamenco solos.
The concert also included a colorful performance of five selections from Albéniz’s “Suite Española,” a piano work (which has also been transcribed for guitar) orchestrated by Mr. Frühbeck de Burgos. Castanets add extra Spanish flavor in his effective orchestration, although sometimes the zest of the piano or guitar versions is lost in translation.
The program repeats on Saturday and Tuesday at Avery Fisher Hall, Lincoln



críticas y reseñas sobre el concierto en Nueva York




MAESTRANZA Y ROSS: 20 AÑOS EMOCIONÁNDONOS

Crítica de Música

Concierto Conmemorativo 20 aniversario del Teatro de la Maestranza y la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla

Selección de La Atlántida de Manuel de Falla Ernesto Halffter
Raquel Lojendio Soprano Mª José Montiel Mezzosoprano Alfredo García Barítono
Carmina Burana de Carl Orff
Mariola Cantarero Soprano Ángel Ódena Barítono Jordi Doménech Contratenor
Coro Nacional de España, Coro de la A.A. del Teatro de la Maestranza
Escolanía de Los Palacios
Real Orquesta Sinfónica de Sevilla dirigida por Pedro Halffter
Teatro de la Maestranza, jueves 28 de abril de 2011

Un templo de la Música bajo el cielo de Sevilla
Llegó la hora de las celebraciones. Hace ahora veinte años que Sevilla pudo por fin disfrutar de un coliseo de la cultura y una orquesta para despertar a la ciudad del lamentable letargo al que había sido sometida desde hacía mucho tiempo. La apuesta fue firme pero segura, contando con la colaboración de todas las administraciones al unísono no había quien se resistiese a la idea. La llegada de los grandes fastos de la Exposición Universal de 1992 hizo el resto, pero había que mantener el buque a flote y eso ya era otro cantar. Todos sabemos cuántos logros sevillanos han naufragado víctimas del abandono cuando ya no ha hecho falta el brillo inmediato y mediático. Ahí está la Cartuja, ni siquiera una sombra de lo que fue cuando albergó la ilusión de varias generaciones de sevillanos; o los márgenes del Río Guadalquivir, sólo resucitados con proyectos nuevos y costosos, sin que parezcan merecer una exigua partida presupuestaria de mero mantenimiento. Y sin embargo el trabajo y la ilusión de cuantos forman esa gran familia del Maestranza pudo contener el abandono habitual con el que nuestras instituciones y los habitantes de la ciudad abordan los en otros tiempos grandes y muy saludados proyectos de futuro. Esa familia que forman sus gestores, su personal técnico y artístico y, por supuesto, los aficionados que desde aquel 1991 llenan sistemáticamente las muy variadas propuestas del que es el centro cultural más ambicioso y completo de nuestra comunidad autónoma. Y por supuesto sin olvidar a quienes tanto hicieron por la institución y ya no se encuentran entre nosotros, como Vjetoslav Sutej o Juan Carlos Moreno, y tantos melómanos y aficionadas que alguna vez ocuparon un asiento en el Maestranza y ya no pueden repetir, tras atravesar el umbral de otra dimensión.

Dos emblemas de la ciudad: La Ross y el Guadalquivir 
También en este punto queremos recordar eventos que se quedaron en el camino, como los nunca suficientemente llorados Encuentros de Música de Cine, que aglutinaron frente a la orquesta a grandes compositores, como David Raksin, Jerry Goldsmith, Elmer Bernstein, Howard Shore o Ennio Morricone. Y a mi gran amigo Fernando López Vargas-Machuca, quien con su prodigiosa memoria y su experiencia primero como mero aficionado, descubriendo la Gran Música en los atriles del Maestranza, y luego como entregadísimo e incorruptible profesional de la crítica, podría darnos lecciones magistrales de la historia y acontecer de ambas instituciones homenajeadas.

Por eso somos todos y todas quienes hemos sido partícipes de este fenómeno creado para disfrutar y soñar, los receptores de las felicitaciones en este tan simbólico como esperanzador cumpleaños. Y por eso ahora hay que decir eso de “a por otros veinte”. Y así lo hizo saber el actual director artístico del teatro y la orquesta, Pedro Halffter, con las emotivas y elocuentes palabras con las que tuvo el acierto, el gusto y la saludable desinhibición de dirigirse al público antes de entonar coros, cantantes y orquesta el famoso brindis de La Traviata, que la propia Mariola Cantarero, una de las grandes atracciones de la noche, protagonizó hace tan sólo unos meses junto al tenor jerezano Ismael Jordi. Luego vendría de nuevo el mismo brindis, pero con acompañamiento de palmas al más puro estiloMarcha Radetzsky. Puro éxtasis festero como colofón de una velada que tuvo otros protagonistas musicales.

Ilustración de Josep Mª Sert, que debiera ser artífice de
la puesta en escena de "La Atlántida"
En estas ocasiones de efemérides se suele optar por la típica gala lírica, sin embargo muy inteligentemente se optó por otra vía. Teniendo en cuenta de que se trataba no sólo de celebrar los 20 años del Teatro, sino también de la ROSS, lo lógico era decidirse por un programa sinfónico pero al mismo tiempo lírico, dado el carácter del templo homenajeado. Dos grandes cantatas escénicas, una de ellas muy vinculada a la ciudad y la otra de enorme calado popular, catalizaron el muy acertado programa de la noche. La Atlántida, más allá de su anecdótica dedicatoria a Sevilla, es una pieza muy significativamente unida a nuestra orquesta. Iniciada su composición por Falla, ante el continuo bloqueo del autor, que no la vio acabada cuando falleció en Argentina en 1946, la familia decidió encargar su conclusión al tío del actual director titular de la Sinfónica, Ernesto Halffter, quien curiosamente participó en la creación en 1923 de la Orquesta Bética de Cámara, junto al propio Falla y el violonchelista Segismundo Romero. Esta orquesta daría lugar a la Filarmónica, luego reciclada en la técnicamente deficiente Bética Filarmónica, lo que provocó la necesidad a finales de los 80 de generar una nueva orquesta, la que ahora nos ocupa. Si además resulta que nos encontramos con una página de poca divulgación, raramente programada, tenemos la obra perfecta para dar una mayor trascendencia musical al evento. En su ejecución Halffter optó por una selección de orden aleatorio que dio mayor coherencia musical a una pieza que en su conjunto se ofrece irregular y de difícil digestión. Sutileza y preciosismo en la orquesta, unido a una irreprochable belleza canora, especialmente por parte de Mª José Montiel y Raquel Lojendio, lograron una página disfrutable. Por cierto, tras la hermosa intervención de la soprano el estruendo de toses, carraspeos y murmullos fue tal que hubiesen hecho deseable la asistencia de la ministra de sanidad en lugar de la de cultura, al menos para repartir pastillitas.

La soprano granadina Mariola Cantarero
La explosión de vitalidad, color, ritmo y fuerza que arrastra una página tan popular como puede que irregular como los famosos Carmina Burana del compositor alemán, a menudo tachado de colaboracionista de los nazis, Carl Orff, encontró un vehículo ideal en la perfecta simbiosis que llegó a originarse entre orquesta, coros y solistas, muy especialmente a partir de In trutina, entonada con enorme sentido melódico por la incomparable Cantarero, cuyos sobreagudos son capaces de emocionar hasta al más inconmovible de los seres humanos, prueba de ello en el Dulcissime. Tras ello la fuerza desplegada por el barítono Ángel Ódena, sólo discutible en un poco natural uso del falsete, y la extraordinaria intervención de otra de las habituales formaciones colaboradoras de este gran sueño, la integrada por los niños de la Escolanía de Los Palacios, logrando todos juntos un memorable Tempus est iocundum y Ave formosissima. La breve aportación del contratenor Jordi Doménech, sólo en Olim lacus colueram, se saldó también con la excelencia, gracias a una rendición llena de teatralidad y fascinante ambigüedad. En cuanto a los coros, era como si hubiesen colaborado juntos en muchas ocasiones. Absolutamente asombroso. Ahora sólo hay que esperar a que se mantenga y se supere el nivel de calidad, continuemos disfrutando de estrenos absolutos, o casi, que coloquen al teatro en el punto de mira internacional, y que la orquesta siga ejerciendo su trabajo de embajadora musical de la ciudad a través de giras y conciertos en el extranjero.